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Víctor Amela - periodista i crític de tele - TELETÚLIA
De niño soñó ser Tom Sawyer enamorado, Huckleberry Finn en la balsa, Jim en el barril de manzanas y Robinson Crusoe en su isla, pero se impuso Tintín y acabó en periodista, tras superar un periodo de caminar descalzo como el pequeño saltamontes. Estudió en los escolapios y en la UAB, y con lo leído y lo visto se metió a crítico de televisión, feliz oportunidad para escribir sobre todo y todos sin que nadie le dijera nada de nada. Lleva así 25 años en “La Vanguardia”, y lo que le convierte en el decano de la crítica televisiva en la prensa española!, contra lo que su lozanía sugiere. Movido por la curiosidad, se lió a entrevistar a toda suerte de improbables criaturas en “la contra” (sección que hace ya 12 años creó junto a sus colegas Ima Sanchís y Lluís Amiguet), que se ha convertido para él en un modo de vivir: preguntando que preguntarás. Dice que seguirá así mientras su curiosidad dure y sus lectores quieran. Sus colaboraciones en radio –“El món a RAC1”, “En días como hoy” de RNE- y televisión –“L’hora del lector” y, sobre todo, en la “teletulia” de “Arucitys” (desde hace un lustro)- le reportan una alegría por la que estaría dispuesto a pagar (confesión que ha hecho sólo en privado). Le gusta conducir y caminar, las ostras, el jamón ibérico, los berberechos, las aceitunas, el vermú Izaguirre, el jerez, el ron, el Ebro y el Mediterráneo. Fue devoto de Gauguin, Borges y Tip y le hacen gracia Quintero, Sánchez Dragó, De la Quadra-Salcedo y Wyoming cuando imita a Buenafuente. Cree en que E=mc2 y en que todo está lleno de dioses y diosas, es muy sensible a la belleza y marcadamente heterosexual, contra lo que su delicado aspecto sugiere. Padece de vejiga tímida, aunque aventura estar superándolo. Dados sus antecedentes de peripatetismo a pie desnudo, no puede descartar acabar como David Carradine. Trabaja demasiado, duerme poco.
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